jueves, 31 de julio de 2025

Cuánto amor para cuando te toca ser presidenta ;)

 

 

Me persigue un meme que dice : “Estoy en una edad que no pido cariño pero tampoco que me den por el culo”.

Big data sabe lo que siento.

Este año me tocó ser la presidenta de la comunidad. Tengo que confesar que al principio hasta me hizo ilusión.

Después de haber sido la delegada de la clase en quinto de EGB , este fue mi cargo más importante en puestos de responsabilidad.

Ilusionada. Ya ves. Siempre fui una ingenua.

Lo cogí con gusto hasta que pasaron cosas.

Cosas como que te timbran a la puerta todos los días,  o como que entras en el portal y tienes paparachis que te entrevistan.

Cosas como que si tienes prisa tienes que salir muy de prisa antes de que te retengan en el portal para preguntarte cosas sin importancia que para ellos son gravísimas.

Tienes que dar cuentas como si cobraras un sueldo mientras la gestoría lo cobra por ti, pero les gusta más que seas tú quien lo explique todo aunque no tengas ni puta idea.

Lo que más me alucinó es que en quince años no se hizo nada pero de repente este año todo era una exigencia.

Se había establecido colocar una rampa en el portal para aquellos vecinos con movilidad reducida que lo necesitaran.

En un tiempo record se hizo , con lo que conlleva pedir presupuestos y demás , y finalmente encontramos quien lo hizo por mitad de precio!

Alucinante! Mitad de precio!

Yo orgullosa.

Durante la obra no recibí más que críticas, que si había quitado las jardineras, que si los remates, que si las maderas.

Tuve que decir :”Por favor dejen trabajar a los obreros” y cuando terminen vemos a ver que fue lo que quedó mal.

Somos así , el ser humano , entiende de todo, es virólogo, ingeniero ...entiende tanto de medicina y de leyes como de obras  ...Increíble!

Finalmente la obra terminó y la rampa quedó de puta madre.

Es gracioso porque no me he vuelto a encontrar a nadie en el portal para decirme : “oye Yésica,que bien ha quedado!”.

La conclusión a la que he llegado , es a una fabulosa moraleja:

“El ser humano no le cuesta nada criticar pero soltar un elogio o una palabra de reconocimiento le cuesta de cojones!”.

Yo ahí lo dejo.

Por si alguien quiere decir aún algo bonito.

Estamos a tiempo.

Esto es lo que piensa y siente la autora de este texto pero sobre todo ...

SEÑORES ESTO ES HUMOR!

Asi somos. Ríanse conmigo.

“No se tomen la vida demasiado en serio porque nunca saldremos de ella con vida”.

Hasta tirando la basura me pasan cosas ...

               

Ayer llegué tarde y no se qué me daba y bajé a tirar la basura.

Era de noche y tarde. Ya no había nadie en la calle.

Salgo del portal y me cruzo en la calle con un tío sospechoso.

Me lo chiva mi intuición.

El sospechoso se para en su camino y yo me paro también para dejarle pasar y que pase delante de mí.

Camina delante de mí despacio y tambaleante y vacilante. Se da la vuelta, mira para atrás. Lo hace varias veces.

Abro la tapa del contenedor y tiro mi bolsa de basura.

Lo he perdido de vista pero siento que está cerca.

Subo calle arriba porque me saltan todas las alertas y no quiero entrar de momento sola en el portal.

Cuando me entra un poco de miedo se dispara mi agresividad.

Me pongo en modo ataque.

Siento las plantas de los pies firmes sobre el suelo y mi cuerpo se tonifica y se prepara para la lucha porque la huida está jodida.

Camino con paso fuerte y decidido mientras muevo con seguridad el bastón y emito con el mismo un lenguaje no verbal que anuncia: “Si me tocas un pelo te reviento la cabeza”.

Que diréis :”Yésica, dónde va tu comunicación no violenta?”.

Pues en el cajón, porque la saco cuando quiero y con la gente que quiero. Es lo bueno de tener una herramienta, que dispones de ella cuando te resulta necesario.

En este caso, cuando te sientes amenazada físicamente es “supervivencia”.

Volví al portal requiriendo que la llave entrase a la primera y entró.

Subo por el ascensor, me miro al espejo y veo una Yésica divina total , vestida con una elegante blusa y vaqueros , pero en la parte de arriba me abrigaba una calentita bata de andar por casa.

Me dio la risa y dije :”hostia, igual era eso, el paisano se había quedado prendado de mi estiloso look”.

 

Todos a ciegas en el histórico apagón del 28 de abril del 2025!

                HISTORIAS DE YÉSICA VAL:

El 28 de abril de 2025 lo recordaremos como un día histórico. Sin embargo, cada uno de nosotros lo ha vivido en función de su personalidad.

Este fue el mío ...

(Se abre el telón)

Como siempre, se me apaga la batería porque no me aguanta ni una mañana y me pongo a cargar el móvil.

El móvil no carga.

Me parece raro.

Enciendo el ordenador y tampoco arranca.

Enciendo la luz y no hay luz.

Compruebo el cuadro eléctrico y no hay nada bajado.

Salgo al rellano y la luz tampoco enciende , le timbro a la vecina de al lado y tampoco tiene luz porque su timbre no funciona.

Baja una vecina por las escaleras y le pregunto que si no hay luz en todo el edificio. Me dice que es en toda España y Portugal.

Lo flipo.

Me dice que se lo ha dicho su vecina que tiene una radio a pilas.

Le pregunto si es por la guerra pero quien sabe.

Me dice que en los supermercados ya se lo han llevado todo.

Busco en mi casa una radio de las que llevo a la playa pero no la encuentro.

Le doy la vuelta a una que tengo por si tiene la opción alternativa de ir con pilas también pero no.

Estoy desinformada. Llevo mal la incertidumbre.

Necesito saber y saco la cabeza por la ventana y escucho a un paisano decir que el apagón es en toda Europa y que es un sabotaje de los rusos.

No se que hacer, no hay nada que hacer.

Tengo la opción de ponerme a estudiar porque a mi reproductor aún le queda un 50 por ciento de batería pero pienso:

“que coño voy a estudiar , si la vamos a palmar paso de todo”.

Me meto en la cama y me pongo a dormir , que así no pienso.

Me despierto con un poco de ansiedad y me pongo a ordenar y a limpiar como una loca. Supongo que por hacer algo porque mientras lo hago me pregunto que sentido tiene .

Que largo es un día sin luz! Por Dios , cada vez que miraba la hora , era temprano.

Como cunde cuando nos quitan las pantallas.

Me imagino un catastrófico desenlace:

nos incomunican, nos quitan los suministros, en los supermercados ya no hay existencias y nos vamos muriendo de hambre y sed, luego llegan los tanques , las bombas ...

Y mi marido fuera.

Voy a morir sola.

Salgo al rellano y hablo con vecinos,  ...

Voy flipando con una de egocentrismo y otra de ignorancia.“

Dice una: “ay que bien, que pensé que no me funcionaba el teléfono  pero si les pasa a todos me quedo más tranquila”.

Claro    , mejor que no sea tu teléfono y que la causa sea que nos van a bombardear.

La siguiente perla : “que no mujer, que en unas horas lo solucionarán, cómo nos van a dejar así ¿”

A lo que yo respondo :”sí, claro, es así de sencillo, le dan a una palanca y se enciende toda Europa, lo normal”.

En psicología a este fenómeno de creer que a ti no te puede pasar nada malo, se llama “sesgo de ilusión de invulnerabilidad”.

Me fui a la calle en busca de aire y gente. Necesitaba dar una vuelta y como veía que todo Dios estaba contento y pasaba de todo me fui contagiando de ese optimismo.

Hasta que preguntando me llegaron a decir que en Madrid y el sur de España ya había luz , por lo que me fui tranquilizando y descartando la idea de un ataque bélico.

Empecé a sentir el agradecimiento por la vida y la felicidad a partes iguales.

Cuando se iba oscureciendo me fui para casa y como si tuviera un trastorno obsesivo compulsivo le iba dando al interruptor cada diez minutos a ver si volvía la luz pero nada.

Hice bicicleta y ejercicio a oscuras porque no tenía sueño.

Me metí en la cama a estudiar y me quedé dormida.

Desperté con unas pesadillas  y vi encendidas las luces de la calle , encendí las mías y me invadió una enorme alegría.

Miré mi móvil , montones de mensajes diciéndome “te quiero” . Contacté con mis seres queridos para celebrarlo.

así fue como volví de nuevo al primer mundo , ese mundo que tan poquito valoramos hasta que nos falta lo más necesario.

(Se cierra el telón y fin de la obra dramática)

Recordando al chico del andamio.

               

 

“EL CHICO DEL ANDAMIO”:

 

Nos encontramos todas las administrativas tecleando apresuradamente sobre los teclados de nuestros PC.

De repente, el albañil que trabaja sobre el andamio colocado en nuestra ventana se quita la camiseta.

Se detienen los teclados, cesan las pulsaciones procedentes de los trabajos mecanografiados, suben las pulsaciones cardiacas femeninas al unísono y todas las miradas del interior de la oficina se concentran en recorrer el bronceado cuerpo del obrero sin camiseta.

Le echas 35 polvos, digo 35 años. Recorres el musculoso cuerpo, los abdominales, el brazo que hace bola sosteniendo una Coca-Cola.

¡¡¡Es el tío del anuncio!!!!.

Baja el rendimiento administrativo durante el período de la obra.

Al cabo de una semana, se recoge el andamio y se acaban nuestras sesiones de Coca-Cola.

Vuelvo a casa pronto, pongo una lavadora y me dispongo a ir al Supermercado. Cruzo el parque de mi barrio y está ahí:

El chico de la Coca-Cola, con unos vaqueros rotos que le quedan de puta madre y una camiseta verde farmacia.

Le dice a un niño de aproximadamente cinco años, el que deduzco que, por su parecido, debe de ser su hijo:

- Vamos. Peque. Que es tarde.

A lo que el niño responde:

- No quiero ¡¡ Quiero quedarme un poco más!!

- Volvemos mañana, que ahora hay que preparar la cena y acostarse, que mañana hay cole.

El niño continúa con el pulso:

- ¡Quiero quedarme un poco más!

El padre insiste:

- Hay que irse, peque.

El niño se enrabieta y grita la pregunta:

- ¿Por qué?

El padre finalmente aunque dulce pierde la paciencia y  responde con firmeza:

- ¡Porque lo digo yo y punto!

Remarca ese “y punto” que enfatiza la carga de la orden y que el niño quiere imitar en su respuesta. Lo que no sabe todavía un niño es que la omisión de una consonante lo cambia todo.

El niño grita a su padre enfadado:

- ¡Eres malo y puto!

Recalcando ese puto para enfatizar la frase.

 

El obrero se cruza con mi mirada avergonzado …

Me acerco con una sonrisa y le digo:

- Así que puto…

Sigo sonriendo con picardía y prosigo:

- Las chicas de la oficina hacemos cola donde quiera que trabajes.

Una meditación que me llevó al lado oscuro ;)

                Tuve una experiencia religiosa como diría Enrique Iglesias.

Os la voy a contar.

A mi me gusta meditar, pero reconozco que no soy muy disciplinada. Practico la meditación cuando me acuerdo y en una duración de quince  minutos como máximo. Me sienta de maravilla, mi mente logra desconectar, y me relaja muchísimo.

En verano decidí que si iba a una meditación de grupo cogería el hábito, el inconveniente era que era una hora de meditación, pero lo quise intentar y así lo hice.

El que dirigía la meditación muy bien, muy agradable , y el grupo también , pero fue una hora horrible.

Se supone que había que quedarse en blanco, y yo con diez minutos , hasta lo logro cuando conecto con mi respiración , pero ese día me pasó algo increíble , y jodidamente incontrolable.

No se si fue un error  que me acercara hasta allí en coche , un amigo muy especial, de esos amigos que , que los dos os gustáis pero no queréis joder la amistad.

El caso es que el moderador de la meditación comenzó a darnos unas pautas , y yo no podía parar de visualizar escenas, escenas muy pornográficas, escenas muy obscenas, escenas muy guarras y muy cerdas.

O sea, que me hice el" kama Sutra"  entero con mi amigo en esa hora.

Yo le decía a mi mente : “por favor para , piensa en blanco".

Pero nada, mi mente , aún se calentaba más.

Cuando terminamos la meditación, el hombre que la dirigía nos preguntó cómo nos habíamos sentido.

Me gusta ser sincera , y respondí :

“bien, yo pensé que iba a ser peor, aguanté la hora bastante bien”.

Mientras mi mente decía :”Muy bien, aguantaste del tirón bien cachonda”

En mi puñetera vida me había pasado cosa igual!

Esta es mi parte espiritual de "todo a zen".

Lo positivo , es que dicen que visualizar cosas hace que las atraigas, y eso fue lo que pasó.

Esa meditación tan incómoda, nos recolocó a mi amigo y a mí, en un lugar mejor.