Historias de Oscar Mayer y un ratoncito:
No recuerdo que edad tenía, pero pequeña, muy pequeña , entre 4, 5 y 6 años. Vivíamos en Caracas.
Mi madre llevaba días preguntándole a mi padre si se había comido él las salchichas. Mi padre le decía que no, y mi madre decía que no entendía, que había comprado un paquete, y que ya no quedaban.
Esa escena se repitió unas cuantas veces.
Hasta que un día, descubrieron al ladrón.
A las 4 de la madrugada, mi madre sintió un ruido , se levantó de la cama, se dirigió hacia la luz que provenía de la nevera de la cocina, y ahí , estaba yo sentada en el cajón de la nevera comiéndome una salchicha cruda.
“Mira quien era la que se comía las salchichas!” – me sorprendió mi madre.
Y ahí quedaron mis antecedentes.
Con 10 años ya en España , mi madre fue a pasar la compra por la caja del “Continente”, y se encontró con un paquete de salchichas vacío.
Mi madre no lo dudó , y me pegó un grito: “Dónde están las salchichas?”.
Y yo con esa sinceridad que me caracteriza, con la cabeza agachada y carita de culpable, admití : “En mi barriga”.
Historias de la pequeña Yésica Val.
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