Me encanta la gente que cree que por susurrar nadie le escucha.
Estaba tomándome un café en mi cafetería habitual y a tres mesas de la mía había dos señoras a las que podía escuchar perfectamente. Se marchó un joven que estaba sentado en la mesa de al lado y se despidió de una de ellas , de manera que supe que era su hijo.
Aún no se había marchado del local y le susurra la madre a la amiga :”desayuna a estas horas porque se levanta a las 12”.
Qué pensé :”qué bonito, el hijo aún no salió por la puerta y se habrá enterado del comentario”.
Siguen hablando de sus cosas pero de repente , una de ellas susurra :”esa chica es invidente”.
Entonces , miro hacia ellas con una sonrisa y digo :”holaaaaaaaaaa, qué tal, estabais hablando de mí y como no soy sorda pues para que supierais que estoy delante”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario