jueves, 13 de febrero de 2025

Placeres cotidianos ...

                Para mi hay tres placeres cotidianos que me hacen sentir que la vida me ofrece auténticos “momentos maravilla”.

Uno es la ducha, que me relaja como nada.

Otro es genial, y lo llevo practicando poco. Un día me acordé de que de joven cuidaba de un niño  de 5 años que me obligaba a ponerle la ropa en la estufa antes de ponérsela después de la ducha. De un tiempo a esta parte, cuando me pongo el pijama hago esa práctica. Me da un gustirrinín, con el frío que hace, ponerme el pijama calentito para irme a dormir.

Y otro placer es pegarme el homenaje de irme a desayunar sola a una “cafetería pastelería”.

Pues en eso estaba hoy, me fui a un “Amasarte” y me pedí un zumo de naranja , un descafeinado con mucha espuma y un cruasán de jamón y queso que está que te cagas por cierto.

En la mesa de al lado estaba una pareja.

Os podéis creer que estuve como tres cuartos de hora, que me dio tiempo a desayunar , a mirar si tenía WhatsApp y ver las noticias, y en todo ese rato que estuve allí , no le llegué a conocer las voces de la pareja. Ni habló ella ni habló él.

Yo miraba por si no estaban , pero allí estaban los dos bultos.

Y no eran mudos , eh, que cuando me fui la chica me advirtió que me olvidaba el paraguas.

Es una cosa que me pregunto mucho.

Como se puede compartir una mesa y no decir :”joder que bueno está este cruasán”.

Me da hasta pena ver a una pareja que cada uno mira para su móvil y no se dirige la palabra.

Pienso, que si eso me pasara a mí, de no tener nada que decir, me preocuparía.

Y creo que estoy escuchando a cualquiera de mis parejas responder:

“No mujer, no te preocupes, a ti eso no te pasa. Antes de quedarte callada tú casi que prefieres ponerte a discutir!!!”.

 

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