jueves, 20 de febrero de 2025

CARTA DE AMOR POR SAN VALENTÍN DE YÉSICA VAL!

 

 

 

 

Esta carta es para ti:

A ti que me haces reír todos los días.

A ti que te levantas siempre de buen humor.

A ti que siempre le sacas el lado bueno a todas las cosas.

A ti Que me escuchas atentamente.

A ti que me cuentas sobre tu trabajo y no dejo de admirarte.

A ti Que me pareces el tío más inteligente que conozco.

A ti que sabes como tranquilizarme cuando estoy preocupada.

A ti que sabes llevarme cuando estoy enfadada.

A ti que me arropas cuando tengo frío.

A ti que me haces sopa cuando estoy enferma.

A ti que me abrazas cuando estoy triste.

A ti que me besas en todas mis pecas.

A ti que me pones a mil.

A ti que eres el amor de mi vida!

Esta carta va para ti!

Me cago en el amor!

Que aún no te conozco!

Porque  el amor es tan ciego ...

Que  todavía no hemos coincidido ¡uno con el otro .

 



 

Otras reflexiones:

 

Hoy me toca ponerme ñoña que además me encanta:

Reflexiones por el Día Internacional de ese maravilloso trastorno de la percepción llamado “enamoramiento”!

Nunca te arrepientas del amor que has dado.

Aunque creas que la otra persona no lo valoró, aunque creas que no te correspondía y aunque creas que no lo merecía.

El amor nunca es perdido.

El amor te coloca siempre en un buen lugar.

Un día me preguntaron: “Cuando tú no estés , ¿ Cómo te gustaría que te recordasen?”

Y mi respuesta es: “como una buena persona”.

Y cuando das amor, que no te quepa duda de que así es como quedas.

Tu conciencia y corazón descansan mejor.

El odio hace daño al otro pero también a ti mismo.

 

jueves, 13 de febrero de 2025

Placeres cotidianos ...

                Para mi hay tres placeres cotidianos que me hacen sentir que la vida me ofrece auténticos “momentos maravilla”.

Uno es la ducha, que me relaja como nada.

Otro es genial, y lo llevo practicando poco. Un día me acordé de que de joven cuidaba de un niño  de 5 años que me obligaba a ponerle la ropa en la estufa antes de ponérsela después de la ducha. De un tiempo a esta parte, cuando me pongo el pijama hago esa práctica. Me da un gustirrinín, con el frío que hace, ponerme el pijama calentito para irme a dormir.

Y otro placer es pegarme el homenaje de irme a desayunar sola a una “cafetería pastelería”.

Pues en eso estaba hoy, me fui a un “Amasarte” y me pedí un zumo de naranja , un descafeinado con mucha espuma y un cruasán de jamón y queso que está que te cagas por cierto.

En la mesa de al lado estaba una pareja.

Os podéis creer que estuve como tres cuartos de hora, que me dio tiempo a desayunar , a mirar si tenía WhatsApp y ver las noticias, y en todo ese rato que estuve allí , no le llegué a conocer las voces de la pareja. Ni habló ella ni habló él.

Yo miraba por si no estaban , pero allí estaban los dos bultos.

Y no eran mudos , eh, que cuando me fui la chica me advirtió que me olvidaba el paraguas.

Es una cosa que me pregunto mucho.

Como se puede compartir una mesa y no decir :”joder que bueno está este cruasán”.

Me da hasta pena ver a una pareja que cada uno mira para su móvil y no se dirige la palabra.

Pienso, que si eso me pasara a mí, de no tener nada que decir, me preocuparía.

Y creo que estoy escuchando a cualquiera de mis parejas responder:

“No mujer, no te preocupes, a ti eso no te pasa. Antes de quedarte callada tú casi que prefieres ponerte a discutir!!!”.

 

Maravillosa adolescencia!

               

Esa maravillosa fase donde todo es intenso. Esa etapa donde despiertas de la inocencia para llevarte un golpe de realidad.

Ese momento donde te sientes dueño de tu vida pero a la vez, frágil.

Esa edad donde pasas de la felicidad al drama.

De las carcajadas a las lágrimas.

Del alcohol a la resaca.

De la euforia al enfado.

Y vuelves a resurgir porque tienes energía suficiente para sentir alegría.

La adolescencia es pura vida!

Yo siempre llegué tarde a todo.

Mi primer beso fue con 17 años. Más tarde de lo normal, pero me parecía que tenía que ser como fue.

Fue con un tío del que estaba pilladísima.

Aún recuerdo esos interminables morreos tirados en el césped  del Parque Europa.

Estaba tan pillada que después de tres años me seguía llamando y yo iba como una idiota.

Un día decidí que quería perder la virginidad con él porque consideraba que era el amor de mi vida.

Tuve la osadía de subirlo a casa en un momento que no estaban mis padres.

Nos besamos una y otra vez, nos desnudamos , nos abrazamos, nos acariciamos ...

Y  en eso que le suelto mi primer “te quiero”.

El cabrón se detiene y me suelta:

”Imaxino que dirás isto porque é producto do contexto”.

Me quedo flipada. Se me baja el calentón de golpe.

Me incorporo y voy a un cajón en busca de algo para taparme.

No se si lo hice con mala hostia o me coincidió pero para taparme me vestí con una camiseta del Celta.

Y le dije con esa chulería propia de la edad: “Venga , lárgate”.

me contesta: “Non facía falta que me despediras cunha camiseta do Celta”.

Teniendo en cuenta que él era un “Riazor Blues” no le podía haber jodido mejor!

 

Hija única!

Hoy me acordé de algo gracioso.

Hace 20 años yo salía con un chico , nada serio, era más hormonal que romántico, pero lo pasábamos bien. Era reír y follar, follar y reír.

Aunque también , era bastante insoportable, tanto como yo. Tenía un temperamento tan fuerte como el mío, por lo que chocábamos bastante.

En una de tantas , él me volvió a llamar “caprichosa”, y volvió a recordarme una frase que decía mucho: “ Cómo se nota que eres hija única “.

Así que ya cansada de la misma perorata , enfadada me puse seria , y le solté :

“Mira tío, estoy cansada de que me sueltes siempre la misma tontería. Pues no, tengo un hermano, está en Londres”.

Él se quedó igual de serio que yo, al verme tan abatida con mi confesión.

Y yo continué con mi relato : “Sí, tengo un hermano mayor , se marchó de casa y no se habla con mis padres. Sabemos que está en Londres , pero nada más , porque no quiere saber nada de nosotros. Es un cabrón , y por eso te dije que soy hija única, porque es como no tenerlo. Nos hizo mucho daño”. Así que por favor, no quiero hablar más del tema, porque ya has metido la pata bastante”.

Entonces Paco, se me quedó mirando con mucha pena, y comenzó a disculparse:

“Joder tía, Lo siento, no sabía nada, perdona,  ...Soy tonto, no tenía que haberte dicho esa chorrada. No me imaginaba esto”.

Estaba realmente  disgustado, su gesto era de verdadera aflicción y arrepentimiento.

Moraleja: Nunca juzgues , nunca sabes nada.

Sorpresa: Me salió de puta madre. Me encanta gastar bromas, soy hija única , pero por dos días , a él le di por el culo , y estuvo pidiéndome perdón un buen rato. Y yo comodísima, y riéndome un buen cacho.