Estaban 16 niños de 8 años celebrando un cumpleaños en el Gasthof.
Como es de esperar, unos pidieron hamburguesas, otros pidieron perritos, y algún que otro, tortilla, , pero entre ellos destacó uno que después de leer la carta con riguroso detalle , solicitó con rotunda seguridad al camarero :
- Yo quiero caldo gallego!
Creyeron que estaba de broma, pero realmente estaba pidiendo su plato favorito.
Sin duda, y no podía ser de otra manera, ese niño pertenece a mi familia!
Comida y calidad del sello gallego por encima de todo!
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