domingo, 20 de octubre de 2024

El poder de la meditación.

                HISTORIAS DE YÉSICA VAL:

Tuve una experiencia religiosa como diría Enrique Iglesias.

Os la voy a contar.

A mi me gusta meditar, pero reconozco que no soy muy disciplinada. Practico la meditación cuando me acuerdo y en una duración de quince  minutos como máximo. Me sienta de maravilla, mi mente logra desconectar, y me relaja muchísimo.

En verano decidí que si iba a una meditación de grupo cogería el hábito, el inconveniente era que era una hora de meditación, pero lo quise intentar y así lo hice.

El que dirigía la meditación muy bien, muy agradable , y el grupo también , pero fue una hora horrible.

Se supone que había que quedarse en blanco, y yo con diez minutos , hasta lo logro cuando conecto con mi respiración , pero ese día me pasó algo increíble , y jodidamente incontrolable.

No se si fue un error  que me acercara hasta allí en coche , un amigo muy especial, de esos amigos que , que los dos os gustáis pero no queréis joder la amistad.

El caso es que el moderador de la meditación comenzó a darnos unas pautas , y yo no podía parar de visualizar escenas, escenas muy pornográficas, escenas muy obscenas, escenas muy guarras y muy cerdas.

O sea, que me hice el" kama Sutra"  entero con mi amigo en esa hora.

Yo le decía a mi mente : “por favor para , piensa en blanco".

Pero nada, mi mente , aún se calentaba más.

Cuando terminamos la meditación, el hombre que la dirigía nos preguntó cómo nos habíamos sentido.

Me gusta ser sincera , y respondí :

“bien, yo pensé que iba a ser peor, aguanté la hora bastante bien”.

Mientras mi mente decía :”Muy bien, aguantaste del tirón bien cachonda”

En mi puñetera vida me había pasado cosa igual!

Esta es mi parte espiritual de "todo a zen".

Lo positivo , es que dicen que visualizar cosas hace que las atraigas, y eso fue lo que pasó.

Esa meditación tan incómoda, nos recolocó a mi amigo y a mí, en un lugar mejor.                                  

Birollismo social.

Es tarde, debería  ir a dormir, pero voy a escribir sobre un tema: “Birollismo social”.

Me gustaría escribir sobre ideas estúpidas que se hacen algunas personas sobre lo que desconocen.

Sesgos, falacias y demás errores cognitivos.

Hoy hablaba y coincidía con una amiga en un sentimiento, cuando nosotras como personas sin resto visual, o como nos definen los demás , personas ciegas, compartimos una relación de pareja con una persona normo vidente, es decir, que disfruta de la totalidad de su visión.

La rabia que te da cuando tú como persona sin visión, pero con el triple de neuronas que el resto, tienes que escuchar frases como :”Hay que suerte que este chico te saque de paseo”, “hay que majo que te cuida”, “que buen chico ...” etc.

Y tú escuchas esa mierda , y te indignas, porque las personas invidentes, no somos un perro, al que haya que llevar a pasear.

Las personas invidentes hoy por hoy somos autónomas e independientes , no necesitamos que nadie nos limpie el culo.

Estar con una persona sin visión no es una obra de caridad.

Todas las personas aportamos algo, y estoy segura de que podría hacer una lista de cualidades positivas que justifican  que a mi , una persona invidente, me elija un hombre que puede ver perfectamente.

No las voy a enumerar porque quedaría presuntuoso por mi parte , y no soy yo quien lo debería decir además.

Lo que está claro es que cuando te enamoras de alguien, te enamoras de su persona al completo. Y mi persona al completo está conformada por la persona que soy , gracias o por desgracia  de la enfermedad.

Ni él es pobrecito, ni yo una afortunada. Somos dos personas que nos hemos elegido mutuamente , porque nos gustamos y porque conectamos, y en definitiva, porque nos enamoramos.

Y me he cansado de escuchar comentarios de analfabetos funcionales como :”Tú al tener el problema de la visión, deberías tener  una pareja con una discapacidad también”, como si yo no tuviera derecho a estar con una persona sana, además que me parece de un arrogante y prepotente total creer que por no sufrir una discapacidad certificada oficialmente , pensar que se es perfecto, y se carece de limitaciones, cuando todos, absolutamente todos , las tenemos. Y mis parejas también , aunque no se las veamos, tú, lector, también las tienes, y si no las conoces , dame una semana que te puedo hacer una lista de defectos en un periquete.

Me ofende profundamente que me pregunten con esa atrevida ignorancia cosas como : “Tú novio es normal o es cieguito como tú ? “

Pues ahí va mi respuesta para todos aquellos que quieran saciar su curiosidad:

“Pues no , no es normal, tiene un pollón de 25 cm!”                                 

Yo si que soy una joya!

               

Hola, soy Mari Yesi y soy una paleta de ciudad.

Lo supe desde hace mucho tiempo, y me acuerdo cada vez que meto la pata en cosas que son de conocimiento general.

No soy una gran clienta de joyería, ni tampoco muy marquista. Digo algún “o sea” de más, porque estudié en un Instituto pijo, y me quedó un híbrido extraño, pero está claro que no soy una coruñesa al uso.

“1 de 50” se considera una marca de joyería de diseño o firma.

Es posible que muchos conozcáis  la marca de joyería “1 de 50”, el nombre proviene de  la filosofía de que cada pieza es parte de una edición limitada, que con sólo 50 unidades disponibles de cada diseño, esto proporciona un sentido de exclusividad.

Sus piezas suelen estar elaboradas en plata.

Yo no la conocía, la descubrí ayer.

Fui  al Corte Inglés con una amiga a comprar un regalo , y allí vi                           algo adecuado y que encajaba con lo que yo tenía en mente, la chica me lo  envolvió para regalo, y a continuación , le voy a pagar . “Pago con tarjeta” le digo. Y me dice algo que no entiendo  bien, pero como entendí “uno de cincuenta”, saqué el monedero de mi bolso , y le digo: “no es que no tengo monedas sueltas, mejor cóbrame todo con la tarjeta” .

Así fue como conocí a Joyerías “1 de 50”. Fundada en 1996. Nunca es tarde.

                                              

Gallego Gallego!

                Estaban  16 niños de 8 años celebrando un cumpleaños en el Gasthof.

Como es de esperar, unos pidieron hamburguesas, otros pidieron perritos, y algún que otro, tortilla,   , pero entre ellos destacó uno que después de leer la carta con riguroso detalle , solicitó con rotunda seguridad al camarero :

-              Yo quiero caldo gallego!

Creyeron que estaba de broma, pero realmente estaba pidiendo su plato favorito.

Sin duda, y  no podía ser de otra manera, ese niño pertenece a mi familia!

Comida y calidad del sello gallego por encima de todo!