HISTORIAS DE YÉSICA VAL:
Tuve una experiencia religiosa como diría Enrique Iglesias.
Os la voy a contar.
A mi me gusta meditar, pero reconozco que no soy muy disciplinada. Practico la meditación cuando me acuerdo y en una duración de quince minutos como máximo. Me sienta de maravilla, mi mente logra desconectar, y me relaja muchísimo.
En verano decidí que si iba a una meditación de grupo cogería el hábito, el inconveniente era que era una hora de meditación, pero lo quise intentar y así lo hice.
El que dirigía la meditación muy bien, muy agradable , y el grupo también , pero fue una hora horrible.
Se supone que había que quedarse en blanco, y yo con diez minutos , hasta lo logro cuando conecto con mi respiración , pero ese día me pasó algo increíble , y jodidamente incontrolable.
No se si fue un error que me acercara hasta allí en coche , un amigo muy especial, de esos amigos que , que los dos os gustáis pero no queréis joder la amistad.
El caso es que el moderador de la meditación comenzó a darnos unas pautas , y yo no podía parar de visualizar escenas, escenas muy pornográficas, escenas muy obscenas, escenas muy guarras y muy cerdas.
O sea, que me hice el" kama Sutra" entero con mi amigo en esa hora.
Yo le decía a mi mente : “por favor para , piensa en blanco".
Pero nada, mi mente , aún se calentaba más.
Cuando terminamos la meditación, el hombre que la dirigía nos preguntó cómo nos habíamos sentido.
Me gusta ser sincera , y respondí :
“bien, yo pensé que iba a ser peor, aguanté la hora bastante bien”.
Mientras mi mente decía :”Muy bien, aguantaste del tirón bien cachonda”
En mi puñetera vida me había pasado cosa igual!
Esta es mi parte espiritual de "todo a zen".
Lo positivo , es que dicen que visualizar cosas hace que las atraigas, y eso fue lo que pasó.
Esa meditación tan incómoda, nos recolocó a mi amigo y a mí, en un lugar mejor.