El otro día le robaron el bolso a una amiga, y aunque insistieron mucho en que llamara antes de ir, ella se presentó de sorpresa en comisaría.
Y cuando llegamos allí, menuda fiesta, ahí estaban relajadamente los polis con su cafecito y el bizcochito.
Y encima van los tíos y se justifican:
“Si te dijimos que llamaras antes de venir por si nos cogías patrullando”.
Y me salió del ALMA DECIR:
“Sisisi, patrullando bizcochos”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario