Esta noche tuve un sueño tan ridículo, y a la vez tan gracioso, que lo voy a contar, porque es digno de compartir.
Me pareció de coña total.
En el sueño yo era una imitadora oficial de Eugenio, la sala de actuaciones era en mi cocina, que por una extraña reforma que invirtió mi sueño, se encontraba 10 veces más ampliada.
Y ahí estaba yo sentada en una silla, mirando al público de un modo serio, mientras mantenía un bastoncillo de oídos en mi boca, a modo de pitillo.
Nos pasamos un buen rato intentando encender el supuesto cigarrillo con un mechero.
Como Eugenio era algo mujeriego, yo también de un modo bastante patético le guiñaba un ojo a uno de los que se sentaba en primera fila.
Cuando empecé a contar el chiste: “Saben ustedes de aquel ...”
Y cuando intentaba imitar en el chiste el acento catalán, me salía el acento gallego! Así que repetí el comienzo varias veces hasta que me salió el acento catalán.
Al final conté el chiste:
Esto era un loco que se pasaba los días escuchando detrás de la pared.
Un día vino el director del manicomio, y se puso a escuchar, y después de comprobar que no se oía nada, le dijo:” pero aquí detrás no se escucha nada!”.
Y le responde el loco: “pues así todos los días”.
El público de mi cocina se rio a carcajadas, yo me sentí satisfecha, y desperté con ese buen rollo.
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