Lo más alucinante de hoy en este apasionante retiro espiritual fue el momento de “bajar a tirar la basura”.
Momentazo.
Curioso , una cosa que detesto y hoy fue el momento más ansiado del día.
Ya para empezar fui sin bastón porque sabía que nadie tropezaría conmigo.
También sabía que no estaba arriesgando a que el gilipollas que baja a toda ostia con la bicicleta por la acera de mi calle no me atropellaría.
Fueron 5 minutos , igual os parece mucho teniendo en cuenta que el contenedor se encuentra a unos metros del portal pero hay que saber caminar para amortizar el tiempo.
5 maravillosos minutos de aire.
Cogí aire varias veces porque era algo inédito que en mi calle , transitadísima por un tráfico habitualmente confluyente no hubiera ni Dios y Jesucristo tampoco.
Caminé a cámara lenta no porque no vea sino porque quería alargar esa ruta de senderismo.
Abrí la tapa del contenedor , generalmente lo hago muy rápido porque soy muy escrupulosa y no me gusta como huele el basurero pero hoy me importó una mierda y fui lenta , era un momentazo, tenía que disfrutarlo.
Veía la vuelta cerca .
En ese momento se puso a llover y pensé :”me la sopla. No voy a correr”.
Pasó una señora con un perro y la envidié , nunca envidié tanto a nadie pero hoy sí , hoy yo quise por primera vez tener un perro para poder bajarlo tres veces al día.
Estaba llegando al portal cuando me abordó una tentación.
Me dije:”y si me voy a dar una vuelta a la manzana?”.
Siempre puedo decir “me perdí porque soy ciega y buscaba una farmacia”.
Nooooooooooooo, tranquilos , no me comáis , me fui para casa!!!.
Yo aguanto perfectamente porque soy estudiante y estoy entrenada para hacer encierros de mes y medio en época de exámenes.
(Guiñito).
No hay comentarios:
Publicar un comentario