La verdad es que es una pena que no vea porque a esas horas que establecemos todos salir por las ventanas, es la oportunidad para disponer del catálogo completo de los tíos buenos de mi barrio.
A las diez u ocho de la tarde noche ya estoy vestida de persona pero si hoy pretendía ligar a las 12 de la mañana con el pijama puesto y una cuchara de palo en la mano derecha y una cacerola de hervir leche en la otra iba de palo.
Eso sí, descubrí que tenía unas habilidades para la música que no veas, creo que mi cacerola era la que más sonaba en toda la calle.
Estaba dando un concierto tecno que lo estaba flipando. Joder, es que soy una tía con unos potenciales infinitos …no dejo de sorprenderme, cuanto más me conozco más encantada estoy de conocerme.
Y estos días que estoy pasando tanto tiempo conmigo misma …hasta me estoy enamorando de mi persona…la verdad es que soy una tía de puta madre.
Estuve pensando mientras tocaba la batería por la ventana que si lo de los monólogos me va mal me puedo poner en la calle real con unas cacerolas. Que ritmo, diferentes acordes, graves, más agudos …un dominio de la cacerola , que os digo que haciendo lentejas la cosa no me sale tan bien.
Estaba tan entusiasmada que creo que quedamos sólo yo y otra persona del edificio de enfrente compitiendo a ver quien lo hacía mejor.
O quizá ligando, quién sabe…en tiempos de crisis se agudiza el ingenio.
Cuando terminé: pum, pam, pum!. Le eché una sonrisita de las mías y le grité :”Bravo, somos unos músicos!”.
Y esto porque soy tímida , que lo que tendría que haber hecho si tuviera tablas es guiñarle un ojo y decirle:”Qué , nos vemos a las ocho ?”.
Hay que pasárselo bien porque cerré la ventana y me imaginé al señor Don Juan Carlos rascándose los cojones a dos manos porque ver no veré pero te digo que hay cosas que veo bien claras!.
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