El otro día al chico con el que salgo y que todavía no me conoce demasiado casi le da algo.
No se por qué salió la conversación pero hablábamos en ese momento de lo caros que eran los audífonos.
Y de repente y con toda la sinceridad del mundo le digo: “son carísimos, dímelo a mi que un día casi pierdo uno en la playa…”.
El tío iba conduciendo, pero quedó tan sorprendido que no pudo evitar dejar de fijarse en la carretera para mirarme, o quizá, mirar para el interior de mi oreja…
Entonces me pregunta: “cómo que casi pierdes uno ¿también usas audífono ¿”.
Estuve riéndome de la anécdota durante días porque me imaginaba su cara de acojone ante la idea de haber elegido a una tía que a parte de no ver , tampoco oye , una joya ¡. Me partía de la risa yo sola!.
Luego le expliqué que uno de mis primeros trabajos con 18 años fue el de niñera , por lo que durante un verano había cuidado de un niño que usaba audífono.
Esa fue la explicación a mi comentario.
Pero confieso que tardé algunos minutos hasta contárselo porque realmente disfruto asustando al personal ¡!.
Soy una joya y también un bicho ¡.!!!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario