miércoles, 30 de diciembre de 2015

La Historia de la Sagrada Familia

                        Un amigo y compañero me ha dado permiso para contar esta historia.
Esto es una historia graciosa de la que fui testigo.
H, su protagonista, me autoriza a contarla.
H es un tío  increíble, siempre te hace reír con sus movidas:
Fue el que me dijo que si tardaba tanto en leer en braille la placa de “aseos” terminaría cagándome en el mismo pasillo.
Es muy especial , noble , con un corazón enorme , muy hablador , curioso , preguntón , sincero , generoso , sociable  …muy buen tío y al que se le quiere cuando se le conoce .
Ve mejor que algunos de los que estamos afiliados a la Once pero oye algo mal.
Esto en ocasiones puede traer consigo algún mal entendido  pero se soluciona pronto.
En aquella ocasión, nos fuimos los del Grupo de Teatro de la Once a Barcelona a representar y aprovechando el viaje la misma Organización nos había preparado una visita guiada a la Sagrada Familia.
Íbamos en el autobús y la guía nos iba haciendo un recorrido turístico por la ciudad, aportándonos datos históricos, arquitectónicos etc.
Cuando pasamos por la Sagrada Familia nos comentó que cuando entráramos podríamos tocar las maquetas para sentir como eran las estructuras de la Catedral.
Asi fue, en la misma Catedral la guía nos iba explicando exactamente como eran los estilos escultóricos y geometrías, nos permitía tocar los materiales y nos aportaba algunas maquetas con las formas y adornos de la misma Catedral.
Finalizada la visita, la guía como es natural antes de despedirse nos preguntó si teníamos alguna duda o curiosidad que quisiésemos preguntar.
Todos estábamos satisfechos con su trabajo y no teníamos preguntas que hacer …pero H , interrumpió haciendo el silencio  y provocando la curiosidad del grupo.
Entonces  serio y sin titubeos, firme y rotundo se dirige a la guía y le dice:
“Yo es que no se si podría pero yo es que quería tocar las putas de las cúpulas” .
La cara de la guía en ese momento debió ser un poema .
Entonces , los demás flipamos un poco y pensamos que se le había ido la olla.
“Qué dices, H ¿” le preguntó avergonzada una compañera.
Él con su peculiar inocencia y asustado por la incomprensión del grupo explica : “ me refiero a que yo quería tocar las putas que están en la cúpula ”.
Todos , nos mirábamos sin ver o como algunos podíamos, flipando .
Entonces empezamos a reaccionar y a preguntarle abiertamente :” h, qué dices ¿?”.
Invadido por el acoso grupal él se sintió molesto y aclara serio y contundente: “a ver, ella dijo en el autobús que en las cúpulas había putas  y que luego podíamos tocarlas en la maqueta ”.
A lo que entonces, definitivamente todos entendimos y le aclaramos al unísono:
“No dijo putas, dijo frutas  “!!!”.
 
 
 

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