Vamos un amigo y yo paseando por el Obelisco, ambos ciegos y esta vez no precisamente de alcohol. Son las siete de la tarde y el Obelisco está a tope de gente, no es demasiado fácil caminar entre la multitud pero cada uno de nosotros lleva su bastón y lo maneja como puede. Entonces escuchamos a una señora decirle bajando la voz a la persona con la que conversaba mientras se apartan: "Cuidado Manolo que estos son peligrosos".
Ostiá con los ciegos! qué peligro! Como nos descubra el Ejército Ruso la podemos liar parda!.
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