martes, 2 de diciembre de 2025

Una historia emocionante

                HISTORIAS CÓMICAS DE YÉSICA VAL:

 

A punto de iniciar mi primera charla como psicóloga en un auditorio de una capacidad de 150 butacas.

Me entraron ganas de hacer “pis” antes de iniciar la conferencia y allí me fui al baño.

Llegué al servicio individual y me puse a orinar, con mi habitual postura de baño público, haciendo una sentadilla. Entonces sentí como la orina no estaba cayendo dentro del váter, interrumpí el chorro y me di cuenta que estaba yendo por fuera porque la tapa estaba cerrada. Estaba meando sobre la tapa.

Empecé a resoplar y a jurar en arameo. Limpié la tapa con un cabreo conmigo misma del quince y finalmente la abrí para terminar de mear lo que me quedaba.

Salí del baño más agobiada de lo que entré. Logré olvidarme del incidente y decirme : “Ya pasó. Ahora vas a dar una charla y te vas a centrar en lo tuyo. Ahora mismo sólo existe tu discurso”.

Cuando llegué junto a mi compañero de ponencia , me dice: “Yésica, te fuiste al baño con el micrófono abierto y se te escuchó todo”.

Miro para mi micrófono de solapa sujeto en el pecho y empalidezco.

Empiezo a rebobinar lo que se había reproducido en el baño y enrojezco al recordar mis palabras: “¡Joder, joder, joder! ¡Me cago en la puta ostia! ¡Todo por fuera, coño! Lo que faltaba! ¡Seré tonta! ¡Qué asco! Y ahora a limpiar toda esta puta mierda”.

Me quedo con cara de Kirk Cameron en “Los problemas crecen”, pensando en la equilibrada imagen que transmití a mis asistentes como entrante de una charla de gestión emocional.

Me echo la mano a la boca y me dice mi compañero : “No te preocupes, al tercer “joder” te apagué el micro”.

 

(Espero que os haya resultado divertido. Os recuerdo que estas historias son ficción inspirada en anécdotas que me ocurren y en esta ocasión he juntado dos historias que me sucedieron por separado y he contado una historia que podría haberse dado y que hubiera sido desternillante).

 

 

 

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