jueves, 2 de enero de 2025

La magia de la navidad está en la infancia.

                                                               Hoy que es navidad y no me encuentro especialmente animada, prefiero que los dedos tecleen las letras que unen mis recuerdos.

Voy a viajar al maravilloso mundo de la infancia.

Me desperté nerviosa y como siempre descalza , me dirigí a oscuras hacia el árbol de navidad que se encontraba en la sala.

No había nada.

No me lo podía creer!

Fui  corriendo hasta la habitación donde dormían mis padres, y desperté a mi madre susurrando :” Mamá , despierta, Papa Noel no me ha traído nada”

Mi madre despertó y miró la hora y me consoló :

“Son las 2 de la mañana, es temprano Yésica, aún no habrá pasado. Acuéstate y duerme y cuando te despiertes seguro que ya estarán puestos los regalos”

Me quedé allí pensativa.

Mi madre tenía los ojos cerrados y parecía estar a punto de volverse a quedar dormida.

Seguí hablándole  :”El año pasado cuando desperté ya estaban  puestos mis regalos y este año no , es raro, no te parece? Se habrá olvidado de mi ¿”

Despierta mi padre y pregunta qué pasa.

Le explico que no tengo regalos.

Mi padre dice :”Son muchos niños Yésica , aún no habrá pasado por aquí, y como te vea despierta no entra  . Sólo deja regalos a los niños mientras duermen para que sea una sorpresa”

Pienso y pregunto: “Y por dónde entrará ?”.

Mi padre responde :”Supongo que entrará por el balcón, porque mirará por qué ventana ve el árbol, y se dará cuenta que le queda más cerca entrar por el balcón”.

Y pregunto yo : “¿ Y cómo abre la puerta del balcón ¿ “.

Responde el con agilidad : “tiene una llave maestra que abre todas las puertas y ventanas”.

Los dos me convencen para que me vaya a la cama.

ME voy a mi habitación, que estaba al lado de la de ellos,

Me acuesto. No puedo dormir. Cierro los ojos por si acaso Papa Noel me ve despierta  y me hago la dormida, pero sigo pensando .

Estoy preocupada. Me asalta un pensamiento que me inquieta y vuelvo a la habitación de mis padres .

Voy a junto de mi madre y le pregunto : “Mami, (Y si Papa Noel piensa que no me he portado bien y no me trae ningún regalo ¿ “

Mi madre pierde la paciencia  y resopla. Me riñe , y luego me da un beso .

Me voy a la cama y me quedo dormida.

Despierto a la misma hora de todos los días para ver los “Picapiedra”. Son sobre las 7 de la mañana.

Sin embargo, se que hoy no voy hacia la tele sino hacia el árbol que se encuentra en el mismo lugar.

Y allí están!!! Montones  de regalos ¡!

Grito , salto, corro ¡!

Voy a junto de mis padres , y los despierto eufórica :

“No os preocupéis , Papa Noel  me ha puesto muchísimos regalos, tengo quince paquetes y cinco son grandes!””

Mis padres ríen.

Y yo me voy con una alegría loca a descubrir que se esconde tras esos envoltorios de muñequitos , rompo los papeles de regalo con un entusiasmo  propio de un pequeño terremoto de 6 años.

Evocar este momento hoy me traslada a la verdadera magia de un 25 de diciembre y me provoca abrazar a esa niña que todavía convive dentro de mí.

Mi bonita!

(Caracas 1984)

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