miércoles, 25 de agosto de 2021

Señores y señoras!

 

En el último año de la Universidad, yo tenía creo que 23 años.

Me quedaban unas asignaturas, así que iba por clase a ver si me las quitaba y terminaba.

Había un tío mayor que yo que se sentaba a mi lado, me pedía apuntes y entraba en conversación. Era majo.

Después me acercaba en coche hasta mi casa y guay.

Un día me dijo si me apetecía ver una peli en su casa, supongo que el viejo truco del almendruco, pero yo que era bastante inocente y confiaba en el género masculino, como me caía bien y no tenía planes, le dije que vale.

Pues chupitos de licor café y risas con la peli …

En una de estas, el tío me entró al morro.

Qué asco!

Sabéis que le dije yo a mis amigas cuando les conté la anécdota?

JajajajJaaaaaaaajajajajajajajajajajjaja!

"Joder, tía flipa, me entró uno de clase, pero que es un puto viejo de 38 años!!!!!".

JajajajJaaaaaaaajajajajajajajajajajjaja!

Ahora que yo ya pasé la edad de ese puto viejo, me río con esta anécdota, pero que os quiero decir? Pues eso, chavalotes de mi quinta, a ver si lo asumís, que para las chicas de 20 sois invisibles!

(Ojo, que siempre hay excepciones, y si es así: felicidades papi!) 😉

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