Le pregunté varias veces a mi compañera de piso por algo y me respondió:” lo siento, en este momento no te puedo ayudar”.
Simplemente quería que me ayudase con la lista de la compra, pero me pareció que se estaba haciendo la interesante, así que pasé y me fui al supermercado.
Ahí se quedó la tía toda concentrada en su silencio Yo ni me despedí.
Cuando volví del supermercado, mientras subía las escaleras estaba flipando con una música que provenía de mi casa y que se escuchaba en todo el edificio.
Menuda fiesta.
Con ese panorama estaba ya pensando en la bronca que me iba a caer de algún vecino.
Así que entro con un cabreo del copón, por lo falsa que es esta tía y le grito:
“Aleeeeeexaaaaaaaa, hija de puta, paraaaaaaaa!”.
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