Me han querido atracar alguna que otra vez después de hacer un monólogo, no pagándome lo acordado.
Pero el atraco más gracioso que he tenido en
Mi vida ha sido sin duda el primero.
Os lo cuento!.
Un buen día , …yo tenía 16 años
Me encontraba algo apurada , tenía clase en el Instituto pero por costumbre y orden de mi madre la habitación debía encontrarse ordenada y recogida antes de marcharme a cualquier lado.
Recogí los libros , y algunos apuntes que se encontraban desordenados sobre la mesa.
Coloqué la ropa en sus respectivas perchas.
Metí algún calzado en su armario.
Tropecé con una braga, , la cogí y me dirigí al baño para echarla en el cubo de la ropa sucia
.En ese momento el baño se encontraba ocupado y metí mientras tanto la braga en el bolsillo del plumífero que llevaba puesto.
Y mientras el baño no se desocupaba yo terminaba de ordenar la habitación .
Ya era tarde . Marché de casa .
Me dirigía a la Plaza de Pontevedra y a la altura del Palacio de Congresos una tía me detiene con una navaja en la mano y me dice : “dame lo que tengas”.
Me puse tan nerviosa que metí mis manos en los bolsillos y le dije asustada y con un miedo terrible :”no tengo nada ¡” y entonces le saqué del bolsillo lo que tenía para que viera que no tenía dinero y ahí salió la braga olvidada ¡. La braga sucia ¡, la braga amiga!, :
La atracadora quedó tan flipada que me dejó marchar pensando que yo me drogaba más que ella fijo ¡!!!!.
Vivan las bragas!!!. Nunca se sabe cuando te pueden hacer falta si estás cagada!!!.
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