Estaba comprando flores, y estaba tan cargada con tanta margarita y tanta rosa, que la mujer de la floristería me regaló una bolsa de tela, que dije yo: “qué guay, que maja la tía”.
Y allí fui yo con mi bolsa cargada de flores por todo Cuatro Caminos, a mi paso, que no es rápido.
Me daba la sensación de que todos me miraban, pero supongo que lo normal, cuando ven a una tía con flores, y piensan que soy una mujer profundamente amada.
Cuando llegué a casa guardé la bolsa de tela con las bolsas de la compra, era una buena bolsa, y esa semana fue la bolsa que usé para ir a la compra, hasta que un día salgo del GADIS, y me encuentro con un colega que me conoce bien, hablamos un rato, y al momento me empieza a vacilar:
“y tú qué haces con una bolsa del PP?”.
Yo me quedé blanca, abrí los ojos como platos y la boca con asombro, sentí un calor bochornoso que me recorrió el cuerpo desde la punta de los pies a la cabeza, concentrándose en unas mejillas que se iban sonrojando, a la vez , que iba recordando como la floristera me iba diciendo : “te voy a dar una bolsa”.
Sentí como un puñal me atravesaba la espalda.
Mi colega se partía, pero yo solo pensaba en todos los recorridos que me había hecho con esa puta BOLSA.
Cuando logré recobrar el aliento, me expresé :
“no jodas! En serio ¿ es una bolsa del PP? …
Me la dio la de la floristería, pero joder, esto no se hace, a una persona ciega hay que informarla!”.
,Cogí los yogures y el embutido de la bolsa, me puse el embutido en el sobaco, en el otro sobaco puse el bastón, mientras en una mano llevaba los yogures y en la otra la bolsa en una bola hacia un contenedor.
El otro le iba mal de la risa, y me decía: “pero Yesi vas a ir así , con la compra en la mano?”.
YO: “que sí hombre que sí, que me da menos vergüenza ir así que con esa bolsa!”.